Una cortina bien mantenida dura el doble. Y el error más común no es lavarlas poco, sino lavarlas mal: a temperatura alta, con centrifugado fuerte, o metiendo en la lavadora algo que solo admitía limpieza en seco. Aquí va la guía que damos en tienda, tejido por tejido.

Antes de nada: mira la etiqueta

Suena obvio, pero casi nadie lo hace. Toda cortina confeccionada debería llevar etiqueta de composición y cuidado. Si la tuya no la tiene o está borrada, y no sabes de qué es, no improvises: consúltalo antes de meterla en agua.

Algodón

Es el más agradecido. Admite lavadora a 30 °C con programa suave y detergente neutro. Encoge, eso sí, sobre todo la primera vez, así que si la cortina va justa de largo, mejor lavarla en seco o asumir que perderás un par de centímetros.

Descuélgala aún ligeramente húmeda y vuelve a colgarla: el propio peso hace de plancha y te ahorra el trabajo.

Lino

Precioso y delicado. Arruga por naturaleza —eso forma parte de su encanto— pero encoge bastante y se deforma con facilidad si se maltrata. Lavado a mano o programa delicado a 30 °C, sin centrifugar apenas, y nunca secadora.

Si quieres que el lino conserve la caída, lo más seguro es limpieza en seco.

Poliéster y mezclas sintéticas

El más práctico para el día a día. Aguanta lavadora a 30-40 °C, no encoge y seca rápido. Cuidado con la plancha: el poliéster no tolera temperatura alta, se marca y se puede llegar a fundir. Plancha suave y con paño interpuesto.

Terciopelo y tejidos pesados

No van a lavadora. El agua aplasta el pelo y la cortina pierde el aspecto de forma irreversible. Aspiración regular con cepillo suave y, cuando toque limpieza a fondo, tintorería especializada.

Visillos y voile

Son finos y se amarillean con la luz y el polvo. Lavado frecuente a baja temperatura, sin lejía —que los pone amarillos, no blancos— y siempre dentro de una bolsa de red para que no se enganchen.

Aquí el truco importante: no los seques del todo. Cuélgalos húmedos y quedarán lisos sin necesidad de planchar.

Estores enrollables y screen

No se desmontan para lavar. Se limpian in situ: aspirado suave y, para manchas puntuales, paño ligeramente humedecido con agua y jabón neutro, sin frotar y dejando secar completamente extendido antes de recogerlos. Los tejidos técnicos suelen llevar tratamiento antiestático, así que acumulan menos polvo del que parece.

El calendario que recomendamos

  • Aspirado ligero: cada mes, con el cepillo del aspirador a potencia baja.
  • Lavado a fondo: una o dos veces al año en zonas normales. En cocinas, cada cuatro o seis meses, porque la grasa en suspensión se adhiere al tejido.
  • Revisión de herrajes: una vez al año. Un riel que engancha o una anilla rota acaba deformando la cabeza de la cortina.

Un último consejo

Si una cortina te ha costado dinero y tiene años, no arriesgues con un lavado dudoso. Pásate y pregúntanos; con ver el tejido te decimos en un minuto si tira a lavadora o mejor no. Sale mucho más barato preguntar que confeccionar una nueva.